Monday, October 12, 2009

Falun Gong, "un problema interno"

Esta vez no voy a hablar sobre las bondades de China, sino de un tema controvertido, que si bien ahora mismo no copa titulares, sigue muy presente en el día a día de este país asiático.

Para tener una visión de conjunto debemos remontarnos al 13 de mayo de 1992. En esa fecha Li Hongzhi, antiguo practicante de diversas disciplinas budistas y taoístas, presentaba en Changchun (capital de la provincia de Jilin en la República Popular China) un nuevo sistema de ejercicios basados en el qigong (práctica meditativa de origen milenario, consistente en movimientos gráciles y en técnicas para controlar respiración) y en varios preceptos budistas. Recibió el nombre de Falun Gong que literalmente significa “Práctica de la Ley de la Rueda (Darma Chakra)”, y se refiere a una serie de cinco ejercicios que tienen por objeto canalizar y armonizar el chi o energía vital, un concepto de capital importancia para la medicina tradicional china y para la práctica del qigong antes mencionado.

En sus primeros años de difusión, Falun Gong gozó de un apoyo gubernamental que se materializó en la concesión  de varios premios de organizaciones vinculadas al gobierno, así como en financiación.  Su práctica se extendió como la pólvora en China, y llegó a tener ecos internacionales, como cuando empezó a impartirse en la oficina del consulado de China en Nueva York como parte del programa de actividades culturales, o al crearse grupos para la práctica Falun Gong en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y en la Universidad de Columbia.

La nueva disciplina espiritual llegaba cada vez a más gente, mientras que el gobierno chino seguía patrocinando sus actividades. Pero todo cambió en abril de 1999 con la publicación de un artículo en Tianjin, en el cual su autor criticaba duramente a Falun Gong y a sus seguidores. Como reacción hubo una serie de protestas, que fueron reprimidas con dureza por parte de la policía china. Días mas tarde miles de practicantes de Falun Gong se concentraron cerca Zhongnanhai (para muchos el cuartel general del Partido Comunista Chino) en Pekín, pidiendo que Falun Gong se reconociera legalmente, en la que ha sido considerada como la segunda manifestación ilegal más importante celebrada en la capital china, tras Tiananmen en 1989.

Tres meses después de la concentración, el 22 de julio del mismo año, el primer ministro Jiang  Zemin prohibió oficialmente le movimiento alegando que se trataba de “una secta nociva para el estado, la sociedad y sus practicantes”, y dió tres órdenes muy claras para su supresión “difámenlos, arruínenlos económicamente y destrúyanlos físicamente”. He aquí la declaración oficial del gobierno chino:

China hoy prohibió la Sociedad de Investigación de Falun Dafa y la organización de Falun Gong bajo su control luego de considerarlas ilegales. En su decisión en este asunto publicada hoy, el Ministro de Asuntos Civiles dijo que de acuerdo con investigaciones, la Sociedad de Investigación de Falun Dafa no había sido registrada de acuerdo con la ley y se había involucrado en actividades ilegales, apoyando la superstición y difundiendo falacias, engañando a la gente, incitando y creando disturbios, y poniendo en juego la estabilidad social. La decisión establece que por lo tanto, de acuerdo con las Regulaciones del Registro y Manejo de las Organizaciones en Masa, la Sociedad de Investigación de Falun Dafa y la organización de Falun Gong bajo su control se les considera ilegales y por lo tanto prohibidas.



Tras esto fueron efectuadas detenciones masivas en todo el país (unos 5000 detenidos hasta febrero de 2000), y los principales medios de comunicación se encargaron de difundir el mensaje de que Falun Gong se trataba poco menos que de “un culto diabólico”.

A día de hoy este movimiento mantiene adeptos de forma legal en más de 70 países, mientras activistas pro-derechos humanos denuncian la  aplicación de torturas a los detenidos. Por ejemplo en la ciudad de Weifang, los testigos hablan de hasta 40 formas de tortura diferentes, incluyendo quemaduras, aplicación de electricidad, palizas, e incluso abusos sexuales. No se tiene constancia del número de muertos que ha habido en las cárceles chinas durante estos años, pero se sabe de muchos acusados que han tenido que pagar cuantiosas multas, han sido enviados a campos de trabajos forzados o a prisiones sin procedimientos legales, o bien han sido desposeídos de sus propiedades. También colea un informe de Naciones Unidas acerca de supuestas extracciones de órganos en vivo, practicadas a seguidores de Falun Gong (si bien la cuestión del trafico de órganos procedentes de reos ajusticiados en China, no es algo nuevo), y la denegación de entrada en China a todo adscrito al movimiento (de hecho el fundador, Li Hongzhi, reside actualmente en EEUU).

La opinión de un servidor? Quizá el calificativo de “secta” pueda resultar excesivo para definir al movimiento Falun Gong, ya que no existe cuota alguna que pagar, y los materiales (fundamentalmente libros) son gratuitos, por tanto el afán de lucro queda excluido. Por otro lado, no me parece más alienante que otras muchas religiones existentes en el mundo (esto lo dice un ateo convencido), aunque el señor Li Hongzhi tenga bastante de “excéntrico iluminado” (su biografía tiene algunos puntos oscuros, y en la principal fotografía que se tiene de él se le muestra levitando, en lo que es un clamoroso montaje), y su doctrina guarde ciertos paralelismos con el movimiento hippie de los 70 (excluidos los porros y las comunas, claro está), sobre todo lo referente al pacifismo y a la meditación. Es posible que el gobierno chino en cierto momento viera amenazada su cuota de poder (antes de ser perseguido Falun Gong tenía de 70 a 100 millones de miembros solo en China, frente a los 50 millones de afiliados del Partido Comunista), pero eso no jusfica en ningún modo su actuación posterior. Creo que las autoridades chinas se exceden en bastantes ocasiones a la hora de solventar sus asuntos internos (aún está caliente la que se montó en Xinjiang), tanto en uso de la fuerza, como a la hora de manipular/ocultar información (como ejemplo gráfico el bloqueo que sufren ahora mismo Facebook y Youtube allí). Es cierto que China ha conocido un gran desarrollo social y económico en los últimos años, que su cultura está cada vez más de moda, y que la celebración de las pasadas Olimpiadas de Pekín ha contribuido mucho a mejorar la imagen del país en el exterior. Sin embargo, en materia de respeto a los derechos humanos aún queda un largo camino por recorrer y esperemos que no sea muy accidentado…

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